miércoles, 2 de noviembre de 2022

CINCO OBRAS NEO-GREGORIANAS

 Entrevista: S.C.

Nos recibe nuevamente en su apartamento angevino Enrique Merello-Guilleminot. La presente nota resume el diálogo mantenido a propósito de una publicación reciente.

- En conmemoración del 35° aniversario del comienzo de su actividad como gregorianista, hace muy poco ud. hizo público en carácter de descarga libre, un conjunto de piezas de tipo gregoriano de su autoría ¿Qué nos puede decir a este respecto ?

-Habría que denominarlas piezas de « neo-gregoriano », aunque esto del “neo-gregoriano” no es tan nuevo, ni tampoco lo son estas piezas. De hecho la denominación « gregoriano » suscita un problema técnico de resolución no tan evidente.

-¿Cómo es esto ?

- Me explico : el repertorio gregoriano strictu sensu fue compuesto en la segunda parte del siglo VIII. No contamos aquí las piezas del llamado Ordinario de la misa (esto es, las piezas que se cantan siempre), ni el repertorio de los himnos y secuencias ni otras piezas extra-litúrgicas, las que sin embargo han sido asimiladas al llamado canto « gregoriano » sobre todo a partir de S. Pío X, e incluso adecuadas a su sistema de notación e interpretación. Quiere decir que las piezas posteriores han sido compuestas en el estilo de las del fondo antiguo, o adaptadas sus melodías al texto nuevo. Esto ocurre cuando la Iglesia establece nuevas festividades, como es el caso del introito Signum magnum de la Asunción de la Virgen María, que dom Claude Gay, monje de Solesmes, adaptó de In virtute del Común de Vírgenes, o cuando se introducen otras secciones en la Liturgia, como la aclamación de la misa Mysterium fidei, cuya melodía dom Eugène Cardine, también monje de Solesmes, adaptó de la antífona Crucem tuam del Viernes Santo. La genealogía de las piezas es pues un tema complejo tanto como su clasificación conforme a su estética e involucra distintas areas de investigación.

- Quiere decir que en el repertorio « gregoriano » tal como hoy se entiende, hay piezas « neo-gregorianas » ?

- El estudioso las conoce bien. Sin contar estas adaptaciones, o las piezas construidas a partir de fórmulas, un procedimiento muy usado que se denomina técnicamente "centonización", hay piezas tardías que escapan al estilo más propio del gregoriano y que sin embargo nadie las discute porque ya pertenecen a la Tradición de la Iglesia y están en los libros de canto. Se cantan siempre y así debe ser. Basta pensar en las antífonas marianas. Ni qué decir de la famosa Misa Real de Henri Du Mont puesta allí en el Liber usualis como pieza gregoriana, ¡cuando proviene del período barroco ! 

 

LA MISA GUARANÍ

- Hablemos de sus piezas. Ud. me decía que no son tan recientes.

- Así es. La última es la Missa II Avañe'e (Guaraní) que tiene ya once años. Esta obra más que « neo-gregoriana » -porque utiliza los modos gregorianos y está escrita en notación cuadrada, que es la que hoy universalmente se considera su notación propia- yo la enmarcaría en lo que denomino « música imposible ». ¿Cómo puede ser posible una misa con sus cuatro partes fijas (Kyrie, Gloria, Sanctus y Agnus Dei) de su forma gregoriana propia, pero escrita en una lengua amerindia como el guaraní ?

- ¿Cómo y por qué la compuso ?

- Ante todo, debo decirle que el guaraní es una hermosa lengua y que la cultura guaraní-misionera siempre me ha interesado mucho. Me encontraba entre 2011 y 2012 en misión docente enviado por el Coro gregoriano de París en Ciudad del Este (Paraguay), enseñando gregoriano en el hoy desaparecido Seminario San José, cuando se me ocurrió componerla, cosa que hice con inmenso placer como regalo al pueblo paraguayo.

- ¿Qué más puede decirnos de ella ?

- Que es una obra extremadamente simple, ex profeso, diría, con el objeto de que sea cantada en parroquias, sin ninguna dificultad. Fue estrenada por mis alumnos del Seminario durante las misas que cantábamos en la Catedral en presencia del Obispo del lugar, y su recepción fue muy buena.

- ¿Qué ocurrió después con ella ?

- Se editó en un cancionero religioso y entiendo que se sigue cantando en la actualidad.

EL AVE MARIA Y EL PATER NOSTER

-¿Y en relación a las otras piezas ?

- La primera en antigüedad es un Ave Maria alternativo al que todos conocemos y que fue la base sobre la que Tomás de Victoria escribió el suyo, a cuatro voces. El mío fue compuesto en Montevideo en 1987 cuando la visita de Juan Pablo II al Uruguay y hoy entiendo que peca de « moderno », con sus cadencias sugeridas y su forma con re-exposición temática. De todas formas lo cantamos mucho con el Coro « San Gregorio Magno » que dirigía el Prof. Garateguy por esa época y luego con la Schola Cantorum de Montevideo. ¡Hasta se cantó en mi boda !

- Hay también un Pater noster.

- Así es. Y es de los que se conocen, el más atípico.

- ¿Por qué ?

- Porque si uno se refiere a los Pater del Kyriale Romanum, que son tres (dichos A, B y C), se constata que su construcción es completamente diferente. Su forma es más propia a una antífona que a un recitativo litúrgico. Y sin embargo, entiendo que se “engancha” sin dificultad al Praeceptis salutaribus moniti del celebrante.

- Pese a esto, es decir a su forma “atípica”, se me ocurre que está más en el espíritu gregoriano.

- Bueno, es posterior al Ave Maria ; lo escribí en 1989. Y el porqué de la forma se lo respondo : he creído que la importancia de la Oración Dominical ameritaba una melodía propia. El Padrenuestro es la única oración revelada, y eso entiendo que es una razón suficiente para haberlo escrito.

 
 LA MISA BREVIS

- También hay otra misa.

- Sí, la Missa I, una misa brevis (breve) ya que tiene tres partes (Kyrie, Sanctus y Agnus Dei). Lo que sería una misa ferial como la Missa XVI o XVIII del Kyriale Romanum. Fue compuesta en Salinas (Ciudad de la Costa, Uruguay) en 1991, y en ella procuré ajustarme al estilo propio, con algunas salvedades, como el melisma sobre la última sílaba del eleison final.

- ¿Qué acogida ha tenido ?

- Solamente hice cantar el Kyrie por mis alumnos en el Seminario San José. Si ud. me permite la anécdota, tras la misa, el rector del Seminario, un sacerdote inglés muy partidario del gregoriano, se me acerca con estas palabras : « No conocía este Kyrie. ¿A qué misa pertenece? ».

-¿Sería factible su interpretación integral?

-En realidad, ud. sabe que hablando del Ordinario de las misas, se tiene una cierta libertad en la elección de las piezas, al punto tal que hay en el Kyriale Romanum un conjunto de piezas ad libitum: once kyries, cuatro glorias... Son las que la edición Vaticana aceptó como tales. Siempre se compusieron misas en el estilo del canto llano, para decirlo más precisamente. Ya hablamos de Du Mont, quien compuso cinco Misas de Canto llano publicadas en 1669 que fueron muy populares en Francia incluso hasta antes del concilio Vaticano II. Lo que hizo Roma cuando la edición Vaticana fue escoger y ordenar las piezas de más valor. Por ende, y estando afuera de ese selecto conjunto, entiendo que mi Missa I podría lícitamente cantarse en la Liturgia tal como se canta polifonía o piezas populares.

UN ALELUYA DE DIFUNTOS

- Finalmente, ud. escribió una pieza muy curiosa, un aleluya para la Misa de Difuntos.

- Eso fue en Montevideo, hacia 1992, es decir que hace exactamente treinta años. El Vaticano II incorporó la práctica de cantar el aleluya en lugar del tracto Absolve Domine, pero echando mano al texto (apócrifo) de IV Esdr 2,34-35 Requiem aeternam, el mismo que el introito, sobre el timbre aleluyático del Modo VIII, lo que constituye una melodía tipo, usada en otras partes del año litúrgico. Entonces, me dije, ¿por qué no una melodía original sobre el magnífico texto paulino de 1 Co 13,12 Videmus nunc per speculum? Un texto rico, profundo y ni qué decir apropiadísimo cuando se despide a alguien que deja este plano.

- Esta pieza tuvo su andadura también.

- Así es. En 1996 canté su aleluya en el PIMS (Instituto Pontificio de Música Sacra) de Roma. Fue en la fiesta de San Enrique. Y posteriormente en 2005, miembros del Coro gregoriano de París la interpretaron completa en la Maison de l’Amérique Latine, en París, tras una conferencia que ofrecí allí. Debo decir que es la única -para ser fieles a la Tradición- que cuenta con los signos neumáticos de Saint-Gall (uno de las más antiguos sistemas de notación del gregoriano venido de la Edad Media) y que además fue reproducida en el libro Por los caminos de Dios – Crónicas de un peregrino latinoamericano, aparecido en Montevideo en 2010, cuya 2da. edición verá la luz próximamente.

-Debiera poder cantarse en un contexto litúrgico…

- Es lógico que cuando se desea cantar gregoriano uno se refiera a la edición Vaticana, que es el gregoriano que la Iglesia reconoce como tal. Después están las piezas que por alguna razón se dejaron de lado y por lo tanto no están incluidas en los libros actuales, o finalmente las versiones melódicas “corregidas”, las ediciones “críticas” hechas a nivel privado hoy tan de moda, de lo que personalmente soy contrario pues la Liturgia no es un laboratorio de experimentación, y el gregoriano debe unir a los fieles, no separarlos. Pero siempre estamos hablando de un repertorio antiguo. En cuanto a las piezas nuevas, ya no entrarían en la categoría de “gregoriano” aunque de aspecto se les asemeje. El Videmus nunc podría entrar en lo que sería una Misa de Requiem, como la de tantos compositores, necesitándose para ello las demás piezas. Y le aseguro que por el momento no quisiera correr con la misma suerte que Mozart (risas), por lo que seguramente quedará así, como una pieza aislada, como un aleluya diferente y no-oficial al aleluya Requiem aeternam.

- ¿Cómo se explica que ud., un gregorianista reconocido, haya escrito estas piezas "por fuera” del repertorio gregoriano auténtico?

- Bueno, antes de dedicarme al canto gregoriano componía, escribía, dibujaba, todo lo cual prácticamente sigo haciéndolo, conforme a mi disponibilidad en razón a mis obligaciones. Hay cosas a las que uno no puede resistirse: concretamente, el deseo de expresarse en el marco de un lenguaje musical que le es completamente familiar. Aunque si nos atenemos a la profundidad, concisión, perfección y belleza del canto gregoriano, uno debiera dejarse de todas estas cosas para tan solo cantarlo, oírlo o admirarlo tout court, como dirían los franceses.                                        

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